Domingo 14 de Abril de 2024

ACTUALIDAD

24 de noviembre de 2023

ATRAPADO EN LIBERTAD

Finalmente, Javier Milei ni empezó a gobernar y la mitad del gabinete es de Macri, los referentes libertarios están siendo relegados. Las personas trabajadoras no están visibilizadas en este gobierno, sino que siguen apostando a empresarios, financistas y a gestores de deudas externas.

Responsables de la victoria de La Libertad Avanza

 

Para arrancar este análisis, es necesario retrotraerse al 2016 cuando Mauricio Macri (ahora asesor político de La Libertad Avanza) y Luis Caputo (ahora Ministro de Economía de La Libertad Avanza) solicitaron un préstamo al Fondo Monetario Internacional (FMI). En aquella oportunidad, Argentina le solicitó cuarenta y cinco mil millones de dólares al organismo, la mayor deuda que un país haya tomado en la historia.

Desde ese momento, el país ordenado que dejaban los doce años de kirchnerismo, a pesar de la imposición tirana de las cadenas nacionales, el fútbol libre o la Ley de Medios, empezaba a caerse. El regreso del país al FMI abrió un nuevo periodo de fuga de capitales, donde el mecanismo funcionaba más o menos así: los servicios financieros hacían sus negocios en pesos, compraban los dólares libremente del Banco Central de la República Argentina y los llevaban a cuentas offshore en el exterior. (El mismo Caputo tenía cuentas offshore en Delaware y las Islas Caimán). Esto ocasionó que el peso argentino se desvalorice, que se produzcan corridas cambiaras, que las clases trabajadoras pierdan poder adquisitivo de su salario, pierdan capacidad de consumo y que las clases dirigentes se beneficien de la inestabilidad.

La inflación se disparó y para la renovación de autoridades, el peronismo volvió a ser gobierno con promesas esperanzadoras, las cuales no pudo cumplir ninguna. El gobierno de Alberto Fernández es responsable 100% de la asunción de la extrema derecha por vía democrática a la Presidencia de la Nación. Alberto Fernández asumió prometiendo auditar la deuda con el FMI y no hizo nada, solamente se dedicó a renegociar y renegociar los vencimientos de pago, pero nunca tuvo el interés de cortar de raíz la dependencia económica. El gobierno no supo responder las demandas de la gente, no supo gestionar la economía para favorecer a las clases excluidas, sujeto histórico del peronismo supuestamente, y ahí están los resultados. Nadie puede ganar las elecciones o adjudicarse un buen gobierno si la inflación es del 140%, la pobreza ronda el 40% y la pobreza extrema 28% aproximadamente. Las medidas que tomaron encima fueron para conquistar a una clase media que nunca los quiso y nunca los va a querer: Pre-Viaje, ayuda a las PyMES, baja impositiva a monotributistas, entre otras. Se olvidaron de los sectores más relegados a los que la inflación les estuvo golpeando fuertemente. No tuvieron carácter de gobierno: en vez de sentarse con los frigoríficos a definir el precio de la carne, decidieron implementar un sistema de devolución complicado para la compra de cortes. Les faltó muchísimo, les quedó enorme el sillón de presidencia, no pudieron profundizar ni una medida y, lo peor, no apostaron a la movilidad social, característica de los gobiernos peronistas.

Entonces, no es sorprendente que venga un degenerado psicópata, ilusione con falsas promesas a las personas y resulte ganador. Si no hiciste nada para impedirlo.

Hay un factor externo que contribuyó a la victoria de la Libertad Avanza que es la pérdida de hegemonía del dólar en transacciones comerciales, lo que llevó a Estados Unidos a reforzar su influencia geopolítica en Latinoamérica y así como decide darle la mano nuevamente a Venezuela, interviene a través de financiamiento en los partidos vende patria de Argentina, para asegurar una dolarización o una dependencia todavía mayor de la economía norteamericana.

 

Responsabilidades de La Libertad Avanza

 

La Libertad Avanza hizo su campaña electoral bastante bien. El resultado genuino no se lo niega nadie. Pudieron ganar canalizando todas las broncas depositadas sobre enemigos retóricos y en base a holofrases, logrando conquistar a la mayoría del electorado.

Hay algo que conocen y gestionan muy bien que son las redes sociales y la utilización mediática. Cualquier candidato a presidente que haya tenido las horas en televisión que tuvo Javier Milei hubiera obtenido también el 30% de puntos en las elecciones. Pero quienes manejan las redes sociales como los libertarios, ganan las elecciones. Primero la construcción de mensajes. A través de holofrases, (frases que se pronuncian, que suenan, pero que no se fundamentan ni explican, como “la casta”), pudieron crear enemigos retóricos pertenecientes a grupos minoritarios de la sociedad, como ser feministas, personas LGBT, pueblos originarios, migrantes, beneficiarios de ayuda estatal, entre otros. Sobre ellos cayeron las culpas del país, desviando el foco de discusión sobre la deuda externa. Esta gestión de las redes sociales llevó a que se construyan discursos violentos y se difundan noticias falsas o memes tendenciosos, a través de una micro-militancia genuina que captaron de las mismas redes sociales. Existieron sí cuentas pagas que se encargaron de acelerar esa difusión o en aparecer en los primeros comentarios de cualquier tipo de posteo. Y la gente si está enojada porque le suben los precios cada semana, si tiene que trabajar de doce a dieciséis horas por día por menos de un salario mínimo, no le queda tiempo para sentarse a procesar la información que recibe. Solamente consume lo primero que le llega a través de algoritmos cada vez más dirigidos.

Esa fue la principal victoria libertaria. Sin embargo, haber logrado que las personas detecten como enemigo a un par o a alguien que está peor y no a los grupos de poder concentrado, es la mayor victoria libertaria social y lingüística.

Puedo afirmar que desde el 17 de octubre de 1945, el ingreso de la extrema derecha por primera vez a través de la vía democrática, es la mayor irrupción política en Argentina.

 

Mauricio Macri y su segundo periodo presidencial

 

Hablando de holofrases, ¿se acuerdan de “albertítere”?

Una cosa es la campaña, los medios de comunicación, las redes sociales y otra es el resto del iceberg. Lo que nunca quisieron ver es que el macrismo trabajaba en las sombras, fríamente, para lograr absorber un partido de entusiasmos en un espacio de buitres.

Javier Milei todavía no es presidente, pero ya tuvo que pactar más favores con Mauricio Macri de lo que los “anti-casta” se podrían imaginar. Al final, la trama en la que anida el poder se visibilizó, pero logró su cometido.

 

Extremos y arrepentidos

 

Javier Milei funciona desde una oficina mediática en el Hotel Libertador. Todavía no está gobernando. Anda haciendo anuncios de ajustes, venta de empresas nacionales, asegura que el pueblo trabajador no sufrirá las medidas, pero:

  • ¿Por qué los referentes de la Libertad Avanza están perdiendo cada vez más ministerios u organismos?
  • ¿Hay personas laburantes ocupando los puestos de gobierno? ¿Por qué son todos empresarios, financieros, personas multimillonarias del ámbito privado?
  • La pregunta más importante es: ¿por qué la casta no está con miedo?

 

Así como vienen las cosas, pareciera ser que las cosas son tal cual como nos las imaginábamos. Estos tipos vienen solamente a liquidar los activos nacionales, asegurar la dependencia económica con Estados Unidos, terminar con una suerte de distribución de ingresos que había, para que se la terminen llevando los mismos de siempre.

En este escenario, hay cuatro tipos de personas. Primero están los extremistas, los que militaron a la Libertad Avanza desde el principio, los que inundaron sus redes sociales de discursos de odio, fotos de leones y mensajes contra una casta cada vez más acomodada en el nuevo espacio y que ahora están llevando la violencia a otro nivel: ya empezaron los ataques a edificios partidarios de la oposición, cual Weimar del 30, amenazas de muerte a periodistas y escraches públicos a figuras políticas opositoras. Segundo están los escépticos, que anticipan arrepentimiento del voto, pero están expectantes a ver si las medidas les afectan o no, pero sin olvidarse que optaron por el degenerado psiquiátrico, antes que por el peronismo. Tercero están los ilusos, que piensan que un cambio para mejor es inminente o quienes depositan esperanzas de todo tipo sobre el nuevo gobierno, a pesar que en campaña la Libertad Avanza fue muy sincera sobre sus objetivos. Cuarto están los golpeados, no tanto afectados por el resultado, sino por todo lo que se viene, como ser la pérdida de seguridad personal por haber expresado libremente sus ideas como por entender que lo poco conseguido se puede esfumar rápidamente y después son ellos mismos los encargados de asumir los costos.

De esto me desprende un ejemplo que me pegó en lo personal. Mi pareja tiene un emprendimiento y tiene una chica que le colabora. La empleada, festeja la victoria de Milei. A ella mi pareja le paga según el Salario Mínimo, Vital y Móvil. El presidente que eligió la empleada asegura que el salario es una estafa para los empresarios. En broma le dije a mi pareja que le íbamos a tener que pagar menos y ella, sabiamente me dijo: se perdió, pero no hay que agarrársela con el más débil. Y este es el destino de nosotros, los que sabemos a conciencia en qué nos estamos metiendo, pero no bajamos las banderas de defensas por los excluidos del sistema capitalista.

Javier Milei es el primer presidente que ganó elecciones avisando que iba a ajustar. No solo eso, sino que es el político que más indisciplinas se le perdonan: faltar al Congreso, decir malas palabras, insultar personas con discapacidad, votar en contra de la defensa de los inquilinos o de las cardiopatías congénitas, entre otras. En otras palabras, es el presidente con mayor legitimidad de los últimos años. Tiene vía libre para hacer lo que quiera literalmente. ¿Podrá? No lo sé. Pero habilita el escenario social para un odio permitido y una locura sin sentido.

 

Qué escenario ya estaba abierto

 

La nueva extrema derecha, si bien funciona perfecto en lo discursivo, no llega para liberar a las personas de sus males. Con esto voy con que se le ponen adjetivos y responsabilidades a sus líderes, pero a estos no les interesa resolver todas las frustraciones que aquejan a las personas. Hagamos de cuenta que quitan los planes sociales, todos, quien se queja no va a dejar de ser un asalariado (o benefactor de ciertos planes sociales). Si bien, arruinó a quien considerabas tu enemigo o el culpable de la falta de tu progreso, tus condiciones no van a cambiar con esto, porque el problema de raíz, que es la explotación del hombre por el hombre, seguirá intacta. Un ejemplo bien cercano que tenemos es el de las tarifas con el macrismo, el gobierno de ese momento cumplió con reducir la ayuda estatal, pero los votantes se vieron afectados con la medida que ellos mismos aplaudían. La nueva extrema derecha no trae ánimos de liberación, por más títulos con sinónimos que se pongan en sus partidos.

Por otro lado, está la “rebeldía” de la que se hacen cargo. A pesar de las prácticas de los últimos años que caracterizan a la nueva derecha, no puede considerarse rebelde un movimiento que juega de local en la cancha del sistema. No fueron lo mismo las manifestaciones de diciembre del 2001 que dejaron treinta y nueve muertos en manos de las fuerzas de seguridad que los militantes de Revolución Federal llevando una guillotina a la Casa Rosada con la ayuda de la policía. Hay frenesí en las turbas bolsonaristas ingresando a los edificios públicos de Brasilia, pero no hay rebeldía si lo hacen con la policía aplaudiéndolos mientras le sacan fotos como si fuesen jugadores de fútbol. Solo por mencionar, las dos revoluciones más grandes en la historia de la humanidad, la Francesa y la Rusa, se ejecutaron combatiendo contra las fuerzas del orden, modificando para siempre las estructuras sociales, políticas y económicas de la sociedad.

En cuanto los líderes de la nueva derecha, si bien son populares, no tienen identificación con sus seguidores. Esto no haría más que acelerar los fracasos ante una posible irrupción de la extrema derecha en el poder. Por ejemplo, desde Macri hasta Milei, no hay un solo dirigente que pueda tener un vínculo directo con sus seguidores. No conocen sus problemas, solamente comparten el odio hacia el otro. Y pero aun, pueden quedar acéfalos ante los acontecimientos de rebeldía, como ser la soltada de mano a Sabag Montiel luego del intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner, la ausencia del Secretario de Seguridad de Brasilia durante el ataque de militantes bolsonaristas o la negación de Trump a los grupos que ingresaron al Capitolio.

Lo más preocupante, que se viene manifestando hace rato y va un poco en contramano con la educación católica de la mayoría de los habitantes del país, es que los militantes de la nueva derecha, en su vorágine odiadora y discriminatoria, no anticipan un futuro humanitario, donde todos puedan realmente vivir en condiciones dignas. Históricamente los procesos de derecha terminaron en muertes masivas de personas. El odio parecería ser como una instancia salvaje del ser humano y la tolerancia una etapa superior, que lamentablemente se alcanza con educación e información, la cual en estos tiempos corre vil y falsamente. Y pareciera ser que ya no es interés de nadie ser misericordioso con el prójimo.

 

Hasta el 2027

 

La nueva derecha cautivó a millones de personas con su agresividad discursiva. Sin embargo, estos delirios son simplemente una interpretación individual, atemporal e inconexa de los problemas de las personas. Así lograron esquivar la mirada del problema raíz, que es el capitalismo y su constante renovación para poder seguir funcionando como el sistema explotador que es, el cual necesita de un porcentaje de la sociedad en extrema pobreza e indigencia o desempleo para poder subsistir.

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