Sábado 2 de Marzo de 2024

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25 de febrero de 2023

LA MUERTE LE SIENTA BIEN

Ya no podrá cumplir hazañas que prometió; pero su poesía seguirá echando luz, como lo hizo desde que descubrí, en aquellos casettes piratas, que “en la resistencia esta todo el hidalgo valor de la vida”

Por Raúl Alvarado

Cuando era un purrete, allá por principios de la década del setenta de la “era de nuestro señor”, las siestas salteñas eran una costumbre rayana con características religiosas. La “liturgia” obligaba a todos los integrantes de la familia a cumplir con ella, de no ser así, uno era pasible de sufrir los más aterradores momentos; desde la aparición de duendes, pasando por el castigo divino, o bien una dolorosa paliza, propinada por el padre, madre o tutor de turno a consecuencia de romper la tranquilidad “metiendo bulla”. Pero no solo se “metía bulla” en los apacibles patios familiares, también en la calle, la escuela, el barrio, para romper “con el orden natural de las cosas”. “Banderas en tu corazón…” flameaban en cada rincón; un Luzbelito apareció: El Estado Terrorista. La atmósfera se volvió irrespirable, la represión y la muerte era pan de todos los días.

1980, la primavera de la adolescencia se hizo presente, los primeros sonidos de la rebeldía llegaban a nuestros oídos, la lectura, la charla con Don René, comenzaron a despejar la tiniebla de la represión y aparecían las dudas, los cuestionamientos al “orden natural de las cosas”. Un par de cigarros y la botella de algún licor barato, robado a alguna madre que lo usaba para las tortas, eran los elementos necesarios para largas tertulias de lectura de “la Humor” en el living de Don René. Con ella uno se enteraba que pasaban cosas, y que muchos hacían la vista gorda y otros morían por el delito de tener “banderas en tu corazón”.

1983…la primavera de la democracia, Luzbelito se retira a “cuarteles de invierno” a la espera de que alguien se atreva a “meter bulla”, la atmósfera va cambiando, empezamos a querer hacer “la revolución con una canción de amor” a restablecer aquellas banderas de los 30.000, a emocionarnos con lecturas, canciones, con el primer beso de lengua, con las pintadas en las paredes de colegios, hospitales, iglesias pidiendo memoria, verdad y justicia.

1985…mi primer intento de cambiar el mundo…. (pobre ignorante iluso) tengo que votar…una mezcla de sensaciones, lo hago…no cambia nada, al contrario, el “orden natural de las cosas” sigue su curso inexorable, los dinosaurios no desaparecen, se replican. La democracia no cura, ni educa, solo es favorable para unos cuantos. Vuelve la bulla y Luzbelito con acento raro y patillas. Con su sonrisa de propaganda de crema dental seduce y mata lentamente…desocupación, desnutrición, represión. Cutral-co, Mosconi, la democracia también asesina…pregúntenle a Teresa Rodríguez, Aníbal Verón, Kostecki y Santillán, a los 39 muertos del 19 y 20 de diciembre del 2001, a los miles de niños y niñas fallecidos por desnutrición. En fin, es larga la lista de víctimas del “Estado de Derecho”, eufemismo, paradoja…no, la cruel realidad del ejercicio del poder.

Días pasados conversando con mi hija me contó que estaba medio obsesionada con la cantante Dua Lipa, que sus canciones la invitaban a reflexionar sobre muchas cosas, que era como la play-list de momentos de su vida. Me pregunto si a mí me pasaba lo mismo con algún músico; recordé a muchos, pero destaqué al poeta de apelativo “el monje libertino”, que, en aquellos días de oscuridad, echaba luz con su poesía “críptica y oscura”, y que hoy está en todas las redes por declarar que lamentablemente perdió la carrera con “míster Parkinson”. Esta situación no le permitirá seguir yendo al Coliseo a prenderse fuego, ya no podrá cumplir hazañas que prometió; pero su poesía seguirá echando luz, como lo hizo desde que descubrí, en aquellos casettes piratas, que “en la resistencia esta todo el hidalgo valor de la vida”.

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