Viernes 1 de Marzo de 2024

EFEMÉRIDES NECESARIAS

23 de septiembre de 2023

DERECHOS POLÍTICOS DE LAS MUJERES

El 23 de septiembre de 1947 se promulga la Ley 13.010 de Sufragio Femenino en la República Argentina, marcando un hito en las luchas feministas por lograr la igualdad en la sociedad, pero abriendo así el camino hacia otras reivindicaciones. Por esto, se celebra en el país, todos los 23 de septiembre, el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer.

Proceso de lucha

 

Los antecedes e insistencias para lograr el voto femenino en Argentina fueron constantes historias de luchas de mujeres que, vinculadas con el movimiento obrero y los partidos políticos que los representaban, abrieron paso para lograr este derecho irrenunciable.

 

Consejo de Mujeres: En 1900 la primera mujer en el campo de la medicina, Cecilia Grierson, participó del Segundo Congreso Internacional de Mujeres, desarrollado en Londres en 1899 y en septiembre de 1900 fundó en Argentina el Consejo de Mujeres. Cecilia Grierson replicó el programa del movimiento sufragista femenino para el Consejo de Mujeres, logrando instalar el debate en la política nacional.

 

Comité Pro-Sufragio Femenino: En 1907, las feministas Alicia Moreau, Sara Justo y Julieta Lanteri fundan un comité que actuaría como organizador de constantes reuniones para debatir y abordar la implementación del voto para las mujeres. Lograron así, organizar el Primer Congreso Femenino Internacional que contó con la presencia de organizaciones feministas de Uruguay, Paraguay y Chile, donde la consigna fue directamente: El Derecho de las Mujeres a Votar.

 

Primer proyecto de ley: En 1911, Alfredo Palacios, diputado socialista, presenta el primer proyecto de ley de sufragio femenino en el Congreso de la Nación, pero no fue tratado. El proyecto se cae porque regía el Código Civil de 1871 que declaraba que las mujeres eran incapaces de participar en la vida política.

 

Primera mujer en votar en Argentina: Julieta Lanteri se merece una columna aparte, sin embargo trataré de resumir todo su activismo en este punto. Fue una intelectual, médica, política y una feminista decidida, que impulsó constantemente la aprobación del sufragio para las mujeres en el país. En 1911 la Municipalidad de Buenos Aires convoca a elecciones comunales y llama a “los ciudadanos mayores, residentes en la ciudad, que tuvieran un comercio o industria o ejercieran una profesión liberal y pagasen impuestos” a inscribirse en el padrón. Julieta, viva e inteligente, entendió que no había distinciones de género para anotarse y se presenta ante la justicia. El juez, sin mucho por hacer y garantizando los derechos constitucionales de la época, le da la autorización de votar. El 26 de noviembre de 1911 Julieta Lanteri se convirtió en la primera mujer del país y Latinoamérica en sufragar, haciéndolo en una parroquia del barrio La Boca. Poco después, el Concejo Deliberante porteño decreta que solamente podían votar las personas que estén empadronadas en el registro del servicio militar, a lo que Julieta se presenta a enrolarse, pero su petición termina finalmente siendo rechazada. Siguiendo el mismo criterio constitucional, Julieta Lanteri pide autorización para postularse como Diputada de la Nación en 1919 y se convierte también en la primera mujer candidata en Argentina, haciéndolo a través del Partido Feminista Nacional fundado por ella misma. Logra conseguir 1.730 votos, pero, aunque el resultado parezca escaso, fue uno de los antecedentes más importantes en la historia del feminismo nacional y su derecho al sufragio. Juleita Lanteri muere en 1932 luego de un atentado vial provocado por un miembro de la organización para-policial de extrema derecha llamada Liga Patriótica Argentina.

 

Ley Sáenz Peña: Como remarqué en otra columna (https://lacolumnanoa.com/efemerides-necesarias-ley-saenz-pena-concesion-de-la-clase-dirigente-argentina-a-las-clases-populares/) la ley de sufragio secreto y obligatorio en Argentina, se aprobó en el marco de una creciente agitación de las clases populares (principalmente el movimiento obrero). Sin embargo, esta ley fue una concesión de las clases dirigentes que vieron en el voto masculino la posibilidad de frenar los sectores radicalizados de la sociedad. Así mismo, la Ley Sáenz Peña es uno de los antecedentes más inmediatos del sufragio femenino, ya que habilita el juego político y las mujeres, al estar excluidas de esa modalidad de voto, empiezan a organizarse para conseguir sus derechos cívicos-políticos.

 

Segundo proyecto de ley: En 1919, el diputado radical Rogelio Araya, intenta presentar otro proyecto para darle el derecho al voto a la mujer, pero no es aprobado en la cámara baja del parlamento nacional.

 

Constitución de Santa Fe: En 1921, se realizó una reforma constitucional en la Provincia de Santa Fe que le reconoce derechos políticos limitados a las mujeres. Sin embargo, esta nueva carta magna provincial fue vetada inmediatamente. Vuelve a tomar impulso en 1932 gracias al gobierno provincial del Partido Demócrata Progresista, pero tiene vigencia solamente hasta 1935.

 

Constitución de San Juan: En la Provincia de San Juan se reconocieron los derechos políticos de las mujeres por la Constitución reformada en 1927, la cual comenzó a regir a partir de 1928.

 

Tercer proyecto de ley: En 1929, también desde la banca socialista en la Cámara de Diputados, pera esta vez con la firma de Mario Bravo, se presentó un nuevo proyecto de sufragio femenino. Lamentablemente el primer golpe de Estado en Argentina de 1930 frena el tratamiento del proyecto, pero logra reanudarse en 1932. Con el acompañamiento de unas noventa y cinco mil mujeres durante las sesiones, la Cámara de Diputados logra darle media sanción al proyecto. La Cámara de Senadores, que en ese entonces estaba cooptada por Concordancia, una coalición de los principales partidos conservadores de Argentina, quienes además habían puesto de presidente a Agustín Pedro Justo, un militar máximo exponente de la Década Infame y su característica corrupción, no llegó a aprobar el tercer proyecto de ley de sufragio femenino.

 

Cuarto y quinto proyecto de ley: El Partido Socialista continuó insistiendo en el Congreso de la Nación con la aprobación del sufragio femenino, pero nunca lo llegó a concretar. En 1935 se presenta el cuarto proyecto y, el quinto de 1938, volvió a contar con un fuerte apoyo y convocatoria de mujeres hacia el Congreso, principalmente lideradas por la Unión de Mujeres Argentinas, donde una de las referentes era la escritora Victoria Ocampo. Cabe destacar que fueron los socialistas los que más insistieron con el voto femenino y estuvieron siempre atentos a las demandas de las mujeres en la vida política del país.

 

Otros antecedentes: Es necesario mencionar también que en Latinoamérica ya se había aprobado el voto femenino en Ecuador (1924), Uruguay (1927), Cuba (1934), Bolivia (1938) y El Salvador (1939). Se suma además que los movimientos obreros nacionales y luego la Confederación General de los Trabajadores, mencionaban en sus planes de reivindicación de derechos el voto femenino, como así también otras reivindicaciones para las mujeres, principalmente laborales, obviamente. Así mismo, no está de más agregar que en la naciente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, se estaban reconociendo a las mujeres, no solamente el derecho al voto, sino otros como ser la liberalización de las relaciones familiares, la remuneración igualitaria, el divorcio legal, el aborto legal y hasta se institucionaliza el 8 de Marzo como el Día de la Mujer (https://radionovgorod.com.ar/nota/18/origen-del-dia-de-la-mujer).

 

Tratamiento del proyecto de ley

 

Al poco tiempo de haber ganado las elecciones de 1946 el peronismo, Eva Duarte se metió de lleno a la campaña para la aprobación del voto femenino en Argentina. Fue tres días después de las elecciones que Evita pronuncia su primer discurso donde agradece el acompañamiento de las mujeres al movimiento justicialista y promete que hará lo necesario para que el sufragio femenino en el país sea una realidad. El proyecto de ley fue presentado dos meses después y comenzó otra campaña de Evita. Se dedicó de lleno a presionar insistentemente a los diputados nacionales para que aprobaran la ley a como dé lugar, también se encargaba de organizar reuniones abiertas de mujeres para explicar y profundizar sobre el proyecto de ley, preparó discursos radiales y propagandas en los diarios para darle fuerza a la iniciativa, hasta convocó a una marcha multitudinaria de mujeres frente al Congreso de la Nación para reclamar la sanción de la ley.

Si bien no se le quita el mérito a las mujeres que lucharon previamente por el voto femenino o a los partidos y agrupaciones que siempre defendieron y trabajaron por esta reivindicación, fue Eva Duarte quien materializó el deseo, por supuesto, aprovechando la oportunidad que le deba ser una persona influyente en el peronismo, el movimiento que dirigía el gobierno de turno.

Pero ingresada a la Cámara de Diputados, la pelea fue otra. Varios partidos políticos tenían en sus propuestas de campaña el sufragio femenino, pero no querían que sea el peronismo quien lo haga realidad. Aunque el principal problema seguían siendo los sectores conservadores que aún tenían influencias en el parlamento y en instituciones como la Iglesia Católica que marcaban también las percepciones en la sociedad. La resistencia de los opositores al proyecto era fuerte y el relato anti-feminista no distaba para nada del actual. Todo esto entendiendo que la posibilidad de lograr el voto femenino en Argentina no era una cuestión de género, sino una reivindicación histórica a las clases populares que las clases dirigentes no querían cederla gratuitamente.

Mientras se trataba la ley, las exposiciones opositoras eran muy violentas. Los argumentos rondaban en las ideas de que no se podían considerar a varones y mujeres iguales por “cuestiones naturales”, como así también insistían en el rol de procreación y cuidado del hogar por parte de la mujer dejando sin razón de ser su participación en la política y otros más moderados como las propuestas de que el voto femenino sea optativo o calificado, exclusivamente para las mujeres que habían realizado estudios primarios.

Una de las pujas más grandes también fue la de evitar que la ley sea efectiva antes de las elecciones legislativas de 1948, algo que sucedió ya que la ley entro en rigor para las presidenciales de 1951.

Finalmente, la Ley 13.010 de Sufragio Femenino fue promulgada el 23 de septiembre de 1947 reconociéndose así en Argentina la igualdad de derechos políticos entre mujeres y varones.

 

Resultados inmediatos

 

La aprobación de la Ley 13.010 obligó al Estado a crear el Registro Nacional de las Personas para darles identidad, a través de la Libreta Cívica, a mujeres que nunca habían tenido ni partida de nacimiento, esto en paralelo a la Libreta de Enrolamiento que utilizaban los hombres cuando ingresaban al servicio militar obligatorio. También, la ley incluyó a los habitantes de los Territorios Nacionales a poder participar de las elecciones, ya que antes era exclusivamente para los de las Provincias.

Más importante aún fue que posterior a esta ley, en las elecciones de 1951, las primeras con el sistema de sufragio universal, casi cuatro millones de mujeres pudieron ejercer su derecho al voto. Así también, en la Cámara de Diputados resultaron elegidas veintitrés diputadas y en la Cámara de Senadores, seis senadoras. Durante esas elecciones Alcira de la Peña fue la primera candidata a Vicepresidenta de la Nación por el Partido Comunista de la Argentina, obteniendo unos setenta mil votos. Y la mujer que asumió con más votos en esas históricas elecciones fue Hilda Leonor Pineda de Molins, del Partido Peronista Femenino, con más de un millón trescientos mil electores y electoras que la eligieron como senadora nacional.

 

 

A más de cincuenta años de la promulgación de la Ley de Sufragio Femenino y en el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer, recordamos esta efeméride que es necesaria para entender que las reivindicaciones de derechos se logran con la lucha, la conciencia de clase y sin abandonar el sentimiento revolucionario, más aun teniendo en cuenta que nos falta mucho para lograr la igualdad definitiva de género en muchos aspectos y que la batalla contra el sistema patriarcal está más vigente que nunca.

 

FERNANDO BARBARÁN

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