Domingo 14 de Abril de 2024

ACTUALIDAD

9 de octubre de 2023

CORTITA Y AL PIE: NO HAY QUE DOLARIZAR

Es una vergüenza como sociedad que tengamos que estar explicando esto, pero ahí va…

Por Fernando Barbarán

 

Sustitución de monedas

 

Se entiende como proceso de sustitución de moneda al uso del dinero extranjero de forma paralela al dinero nacional o a la eliminación directa de este último. Esto puede ocurrir de manera formal o informal afectando siempre la soberanía monetaria.

A su vez, la soberanía monetaria, es la capacidad económica que posee un país para poder emitir su propio dinero, controlar la tasa de cambio con otras monedas, intervenir sobre el curso de dinero en sus territorios y generar políticas monetarias en favor de sus propios intereses.

Generalmente, la moneda nacional la manejan los bancos centrales de cada país.

 

Inviabilidad de dolarizar

 

Entonces, sabiendo esto ya somos conscientes que dolarizar no se debería realizar, ya que de movida estamos perdiendo soberanía económica. Pero profundicemos:

  • Lo que primero tenemos que tener en cuenta es que para dolarizar se necesita introducir billetes en el circuito. Para esto, se necesitan unos 45 mil millones de dólares, los cuales hay que salir a pedirlos prestados, o sea que estaremos duplicando la deuda contraída por el macrismo, la misma que hoy nos afecta, ente otras cosas, con la inflación desmedida.
  • Pero hagamos de cuenta que tenemos los dólares, hasta finalizar el proceso de sustitución, el tipo de cambio entre el peso argentino y el dólar sería de AR$7.000 a AR$10.000 por USD$1.
  • La convertibilidad del menemismo, que pretendió ser un proceso de sustitución de moneda similar, terminó ocasionando que, para soportar esa paridad, el país se endeude nuevamente en niveles altísimos y los resultados ya sabemos cuáles fueron: pérdida de ahorros, devaluación, crisis social, etc.
  • Las experiencias de dolarización, además, ocasionaron el cierre de bancos centrales. Y acá pasamos a otro tema. La idea de dolarizar en realidad funciona en dos sentidos. Primero, para poder cerrar directamente la entidad y garantizar la fuga de capitales sin ningún tipo de control estatal y apurar las transacciones comerciales internacionales, también, sin ningún tipo de restricciones impositivas por parte del Estado (pierde Argentina, perdemos los mortales, los grandes empresarios se la llevan). Segundo, el Estado perderá la capacidad de recaudar desde la gestión del Banco Central y crecerán los monopolios capitalistas paralelos, en esta caso, los de servicios financieros. Sí, quizás ustedes cobrarán en dólares, pero van a seguir siendo asalariados (por no decir pobres). La medida está pensada para beneficiar exclusivamente a los que fugan capitales del país, sin tener que pasar por la recaudación y fiscalización estatal.
  • La dolarización entonces queda claro que beneficia a unos pocos. Imagínense implementarla en un país con una pobreza del 41%. Si los billetes de $2.000 de este peso recontra devaluado todavía no llegaron al interior, ¿en serio piensan que los billetes de dólares van a llegar? Esto significaría cambiar extremadamente miles de modalidades de contratos, pagos, transacciones, que saliendo del AMBA, ya funcionan distinto. Operativamente la dolarización también es inviable.
  • Al perder la soberanía monetaria, dependeríamos, en este caso, de las fluctuaciones económicas de Estados Unidos. Es decir que todos los males que nos aquejan, van a seguir impactando en la economía: inflación, desempleo, pobreza, incapacidad productiva y de industrialización, recesión económica, etc. Por ejemplo, al estallar el conflicto en Ucrania el precio del combustible subió a nivel internacional. En Argentina, se pudo seguir pagando la nafta al precio de USD$1 por litro, más allá del aumento en pesos. En los países dolarizados, como Ecuador, el combustible subió afectando al comercio interno y a la clase trabajadora.
  • Al perder la capacidad de decidir soberanamente sobre políticas monetarias, no tendríamos la posibilidad de subsidiar a sectores relegados o generar inyecciones de dinero a la economía interna en impactos externos, como se hizo durante el COVID-19.

 

Experiencias

 

El Salvador

 

La dolarización en El Salvador no se dio en un periodo de crisis, sino en una planificación económica entre el Estado y el empresariado durante el año 2000 para asegurar ganancias al sector privado durante los próximos años. En la actualidad, El Salvador sufrió una inflación del 15% por la pandemia del COVID-19, mientras que mantiene al 70% de la población en empleos informales, acompañado de una pobreza del 26,7%. En 23 años de dolarización, El Salvador no se convirtió en potencia.

 

Ecuador

 

En el año 2000, después de un aumento inflacionario del 90% anual, niveles de pobreza cercanos al 60%, entre otros indicadores sensibles, Ecuador decidió incorporar definitivamente el dólar en su política económica, dejando sin efecto el Sucre. Si bien los efectos directos fueron positivos, en la actualidad Ecuador mantiene una inflación del 2,6% y es un país donde el 1,3% más rico de la población concentra el 50,2% de la riqueza, mientras el 32,4% más pobre tiene apenas el 2,9%. Tres de cada cuatro ecuatorianos son pobres. Sin embargo, el efecto directo negativo que tuvo la dolarización en Ecuador y que hoy se convirtió en el mayor problema social es el ingreso del narcotráfico, los sicariatos y la irrupción de los carteles de droga en la política. En 23 años de dolarización, Ecuador no se convirtió en potencia.

 

Panamá

 

Al poco tiempo de independizarse, Panamá adoptó el dólar como moneda de curso legal para que Estados Unidos se asegure la construcción y explotación del Canal de Panamá. Es decir que Panamá no dolarizó su moneda, sino que mantuvo el Balboa paralelo al dólar. Esto provoca que en la capital, donde están las principales oficinas de cuentas offshore, el dólar circule normalmente, mientras que en el interior se utilice el Balboa como valor de cambio. Sin embargo, Panamá es uno de los países más desiguales de Latinoamérica; en el índice de Gini, que mide la desigualdad, Panamá se posiciona en el tercer lugar de América Latina. La clase media casi ni existe y el desempleo informal es altísimo. A unos pocos kilómetros del Canal de Panamá, en más de un siglo de historia, el país no se convirtió en potencia.

 

Zimbabue

 

El país africano tuvo un proceso similar al de la convertibilidad en Argentina durante los 90. En el año 2009, Zimbabue adoptó el dólar como moneda oficial, anulando el dólar zimbabuense. En un principio frenó la hiperinflación constante del país, pero la fuga de capitales, al igual que en Argentina, redujo sensiblemente la circulación de dinero en el país hasta generar una recesión, por lo que dieron marcha atrás y volvieron a adoptar el dólar zimbabuense en el año 2019. En el medio la economía quedó destruida. Zimbabue, en 14 años, no se convirtió en potencia.

 

Otros países “dolarizados”

 

Bonaire (Países Bajos), Isla de Saba (Países Bajos), Islas Turcas y Caicos (Gran Bretaña) e Islas Vírgenes Británicas (Gran Bretaña) son Estados que están dolarizados, están geográficamente ubicados en el Caribe, pero dependen económicamente de sus gobiernos colonizadores, por lo que no se consideran como economías soberanas que cambiaron su moneda por otra.

 

Anulando mitos

 

  • El dólar no va a cambiar el aumento de precios. La inflación es intrínseca del sistema de mercado capitalista.
  • El dólar no va a generar más empleo. El desempleo es intrínseco del sistema de mercado capitalista.
  • El dólar no va a hacer de Argentina un país más productivo, industrializado o lo convertirá en potencia. Al igual que el resto de los países que entregaron su soberanía económica, siempre vamos a ser simples proveedores de materias primas de la economía norteamericana.
  • El dólar va a bajar los impuestos de las grandes multinacionales, no los tuyos.

 

Propuesta

 

La misma propuesta de La Libertad Avanza sobre la dolarización acepta que la dolarización no solamente es impracticable al corto plazo, sino que afirma que solamente es para solucionar el problema de la inflación, aunque ya sabemos que no es una cualidad del dólar mantener el valor. El Euro y el Francosuizo son más caros que el dólar y si a Rusia o a China se les ocurre comprar más deuda externa de Estados Unidos, los efectos afectarán directamente a Argentina, mientras ahora no lo hacen. Entonces, la propuesta sigue siendo tener una política de control de precios seria, de carácter y defendiendo los intereses de los ciudadanos, como se aplican en los países de Europa Central, las economías escandinavas o los países con sistemas impositivos progresivos, donde quienes más pagan son los que más tienen y los que menos pagan son los que menos producen.

 

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