Miércoles 22 de Mayo de 2024

EFEMÉRIDES NECESARIAS

25 de abril de 2023

UNA MATTINA, MI SON SVEGLIATO

El 25 de abril se celebra en Italia el Día de la Liberación. En este día, pero del año 1945, los partisanos comunistas eliminan los últimos focos fascistas en las ciudades de Milán y Turín. Días después cae el nazismo en Alemania y termina la Segunda Guerra Mundial.

 

La Resistencia

 

Así como los gauchos de Güemes, los comuneros de París o los soviets en Rusia, los partisanos italianos fueron un grupo armado que desarrolló una guerra de guerrillas con el objetivo de derrotar política y militarmente a la República Fascista fundada por Benito Mussolini y de expulsar a la ocupación nazi de Italia.

También eran llamados como la “resistencia” porque, si bien se nutrían principalmente de comunistas, los partisanos estaban conformados por un gran espectro de perseguidos por el fascismo: demócratas, socialistas, liberales, anarquistas, entre otros. Aproximadamente trescientos mil italianos e italianas salieron a enfrentar al régimen.

Se establece como inicio de la Resistencia el 8 de septiembre de 1943, cuando las fuerzas armadas de Mussolini se rinden ante las fuerzas aliadas en el sur de Italia y deciden firmar un armisticio para evitar luchar. Los alemanes buscan entonces instaurar un Estado títere nazi, denominado la República de Saló para seguir controlando Italia. Pero los partisanos se organizan a través del Comité de Liberación Nacional, distribuyendo los esfuerzos entre los principales referentes y logrando controlar las principales regiones de Italia a medida que derrotaban al fascismo en combates urbanos.

Posterior a la derrota definitiva del fascismo, en Italia se establece una Asamblea Constituyente en 1946, compuesta en su mayoría por miembros del Comité de Liberación Nacional. Estos le dieron a la República Italiana una nueva Constitución, inspirada en los principios de democracia y antifascismo característicos de la Resistencia.

 

La liberación

 

Para abril de 1945, los aliados seguían avanzando desde el sur de Italia y los partisanos controlaban regiones estratégicas, pero el nazismo continuaba gobernando. El Comité de Liberación Nacional decide entonces largar una ofensiva final y el 19 de abril inicia la insurrección general controlando las ciudades de Milán y Turín, del norte de Italia, pero ocupando además fábricas y prefecturas de viejos adoradores del fascismo y atacando cuarteles nazis. Las filas fascistas huyeron y las tropas alemanas se rindieron. Los partisanos los despidieron levantando las armas y gritando la eterna Bella Ciao.

El 27 de abril Benito Mussolini intentaba escapar a Suiza, junto con su amante Clara Petacci. Los partisanos designados en la frontera lo reconocieron y lo hicieron prisionero. Decidieron llevarlo hasta Milán y colgarlo en la plaza Piazzale Loreto, junto a otros jerarcas fascistas, tal cual como ellos lo habían hecho con quince partisanos meses antes. El “Duce” fue expuesto, colgado con la cabeza abajo y su cadáver fue golpeado, escupido y maltratado, de la misma manera que él lo había hecho con millares de italianos e italianos desde 1922 cuando asume a poder.

El 29 de abril los alemanes se rinden incondicionalmente y los partisanos asumen el poder civil y militar momentáneamente.

El 30 de abril el Comité de Liberación Nacional declara “el fusilamiento de Mussolini y sus cómplices es la conclusión necesaria de una fase histórica que deja nuestro país todavía cubierto de ruinas materiales y morales”.

 

El recorrido político de Italia durante el Siglo XX y lo que transcurre del Siglo XXI, no fue tan resistente como los partisanos y en la actualidad el neofascismo recobró fuerzas y hoy retornó al poder en una visión más edulcorada, pero con los mismos deseos de daño.

 

 

FERNANDO BARBARÁN

Columnista en La Columna NOA

Columnista en Radio Novgorod (Radio Dínamo)

[email protected]

3875206852

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