Domingo 14 de Abril de 2024

EFEMÉRIDES NECESARIAS

2 de abril de 2023

MALVINAS Y CASOS SIMILARES EN EL MUNDO

Este 2 de abril se renueva el sentimiento patriótico por la soberanía en las Islas Malvinas. En esta oportunidad, analizaremos similitudes y diferencias de otros casos parecidos en el mundo.

Hemisferio norte versus hemisferio sur

 

De manera introductoria a esta columna, es necesario saber de qué lado de la mecha nos encontramos respecto al Conflicto Malvinas.

Anteriormente he publicado una columna sobre cómo funcionaron las relaciones internacionales durante la guerra en 1982 y sobre cómo el gobierno militar prefirió omitir la ayuda que ofrecían los países del Movimiento No Alineado o del Pacto de Varsovia, haciendo caso a los de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuyo países eran a los que pretendían enfrentar. (https://lacolumnanoa.com/fernando-barbaran-efemerides-necesarias-malvinas-un-conflicto-del-hemisferio-norte-vs-hemisferio-sur/). Burdo como todo lo que hicieron los militares.

La presente columna también analiza el Conflicto Malvinas desde la óptica hemisferio norte versus hemisferio sur, OTAN versus enemigo de turno, imperialismo versus tercermundismo, Norteamérica versus patio trasero, David versus Goliat o la analogía que más les guste sobre el poderoso y el indefenso. Con la diferencia que, en este caso, conoceremos sobre otros territorios que transitaron por conflictos similares y cómo se resolvieron o no, para comprobar con ellos el comportamiento colonialista de las grandes potencias que ejercen sin miramientos su poderío en función de sus intereses y de los grupos concentrados económicos.

 

Canal de Panamá

 

El Canal de Panamá es un paso interoceánico de barcos comerciales entre el Pacífico y el Atlántico, o viceversa, que corta al medio al istmo de la República de Panamá. La construcción del canal fue un interés de diversas potencias, principalmente las especialistas en navegaciones, para poder acelerar el comercio internacional. Pero fue Estados Unidos (EE. UU.) quien hizo realidad los deseos de construir el paso interoceánico desde la época en la que Panamá era dependiente de Colombia.

Los separatistas panameños vieron ingenuamente la posibilidad de poder contar con apoyo de EE. UU. en sus deseos de independizarse de Colombia. Los norteamericanos pedían a cambio las concesiones para la construcción del canal, pero esta idea traía en la práctica pocas ventajas para los panameños.

El 3 de noviembre de 1903 se proclama la República de Panamá y la separación definitiva de Colombia. El 18 de noviembre de 1903 EE. UU. establece la Zona del Canal de Panamá, un territorio de 1.432 kilómetros cuadrados y de ocho (8) kilómetros de extensión en ambos lados del canal, controlado exclusivamente por el gobierno de norteamericano. La Zona del Canal dividió Panamá en dos partes, impidiendo la libre circulación de los ciudadanos panameños de su país recientemente independizado.

Desde 1903 hasta 1979 el territorio fue controlado por los EE. UU. Se instalaron bases militares alrededor del canal y hasta edificios y viviendas para la población civil. No solo el peaje de barcos mercantes era controlado por EE. UU., sino también el agua, las tierras y el espacio aéreo. En las áreas del canal funcionó también la fatídica Escuela de las Américas, donde se formaron los más crueles dictadores de Latinoamérica.

El 9 de enero de 1964, luego de varios intentos de recuperar la soberanía panameña en el canal, manifestantes obreros, estudiantiles, entre otros nacionalistas, decidieron avanzar sobre la Zona del Canal controlada por EE. UU. e izar las banderas de Panamá. Lo lograron, pero se desató la respuesta inmediata de los militares usurpadores que dispararon sobre la población y lanzaron gases lacrimógenos. La cantidad de fallecidos no tiene una cifra oficial, pero se estiman más de veinte asesinados por el gobierno de EE. UU., estudiantes principalmente.

La consecuencia inmediata de este acontecimiento, fecha patria actualmente en Panamá, fue que obligó a Jimmy Carter, presidente norteamericano y a Omar Torrijos, presidente panameño, a negociar un nuevo tratado sobre la situación en la Zona del Canal. En 1977 se establece que EE. UU. reduciría progresivamente su intervención militar en el Canal, permitiría la libre circulación de ciudadanos panameños y le devolvería la administración del Canal a Panamá el 31 de diciembre de 1999, veintidós años después.

Desde su inauguración en 1914, el Canal de Panamá significó una forma de acortar tiempo y distancia en la comunicación marítima, favoreciendo el intercambio comercial, a través de una tarifa relativamente barata. EE. UU. usufructuó el Canal durante ochenta y cinco años a cambio de rentas muy bajas, estableciendo bases militares, ocupando territorios ajenos. El Canal de Panamá es la exposición de la política cruda y realista de EE. UU. para con Latinoamérica.

 

Ahora, sus parecidos con el Conflicto Malvinas son:

  • Ambos se originan en la formación de los dos estados latinoamericanos y la expansión de los anglosajones. Reino Unido usurpa las Malvinas en 1833 cuando Argentina, a pesar de tener un gobierno establecido en las islas, todavía se debatía en guerras civiles entre unitarios y federales.
  • Las dos naciones nacientes no tenían (ni tienen) el potencial bélico y económico de las otras dos. En la actualidad EE. UU. y Gran Bretaña además controlan la Organización de Naciones Unidas (ONU).
  • Otro punto en común es la incansable voluntad negociadora de los países latinoamericanos. Antes de 1964, Panamá había intentado diplomáticamente llegar a acuerdos favorables con EE. UU. y, a pesar de no lograrlo, la mayoría de los gobiernos panameños del Siglo XX, sin importar la bandera, fueron incesantes en los reclamos. Argentina lo hizo igual, sobre todo en los gobiernos peronistas, pero después de la guerra de 1982 todo cambió. No obstante, se debería continuar con esta práctica de incesante voluntad negociadora.

 

 

 

Gibraltar

 

La distancia de trece kilómetros de ancho entre Europa y África es denominada como Estrecho de Gibraltar. La fortaleza natural conocida como El Peñón, junto al resto de la Península de Gibraltar, fue ocupada ilegalmente por los británicos en 1704 por una fuerza naval angloholandesa que sostenía pretensiones al trono de España. El Reino Unido le hizo firmar un tratado a España, el Tratado de Utrecht, donde los ingleses solamente ocuparían El Peñón, el castillo y el puerto, pero los ingleses fueron ocupando progresivamente el resto de la península adentrándose unos nueve kilómetros de manera aún más ilegal. Llegaron a construir un aeródromo militar y pusieron una verja para evitar el tráfico de personas.

En 1963 Gibraltar fue incluida en la lista de Territorios Pendientes de Descolonización y en 1966 la ONU instó a los gobiernos español y británico a que apresuraran el proceso de negociación y descolonización. Inglaterra nunca asumió ningún compromiso propuesto por España.

 

Similitudes con el Conflicto Malvinas:

  • Malvinas y Gibraltar tienen dos denominadores comunes: son una colonia y los colonizadores es Reino Unido en ambos casos.
  • Los dos territorios están incluidos en la lista de pendientes de descolonización, pero la ONU no acelera o activa los procesos necesarios para finalizar con esa definición.
  • Las dos tienen trascendencia geopolítica: Gibraltar es la entrada al Mediterráneo y las Malvinas a la Antártida. Así mismo, las Malvinas son la ocupación, usurpación y explotación ilegal de los recursos del Mar Argentino; la entrada a la Antártida podrían significar a Reino Unido las Islas Georgias o las Islas Sándwich del Sur, también ocupadas ilegalmente y pendientes de definición territorial.

 

Diferencias con el Conflicto Malvinas:

  • El Tratado de Utrecht de 1713 establece en su Artículo X que “la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas son una propiedad a perpetuidad de la Corona Británica en territorio de jurisdicción española, debiendo ser ofrecido a España en primer lugar si el Reino Unido renunciase, vendiera o enajenase de alguna manera dicha propiedad”. Es decir que en este caso, media un contrato entre ambas naciones, mientras que en Malvinas la ocupación fue y sigue siendo ilegal.

 

Islas Åland

 

Las Islas Åland son un pequeño archipiélago situado entre Suecia y Finlandia. Su cultura y su lengua son suecas, sin embargo pertenecen a Finlandia desde 1919. Fueron pobladas por los vikingos suecos en la Edad Media cuando Finlandia era parte del reino de Suecia. Tras la Primera Guerra Mundial, Finlandia aprovechó para ocupar las islas y la comunidad internacional le reconoció la soberanía sobre las mismas siempre y cuando mantuviera su carácter desmilitarizado y garantizase a los isleños autonomía política y cultural.

Respecto al Conflicto Malvinas, se da una condición particular. La mayoría de la población de Åland es de cultura sueca y provienen de la parte continental de Finlandia donde conformaban una minoría. Ellos decidieron depender parcialmente de Finlandia, siempre y cuando se respete su origen, como población histórica de las islas.  Para el caso de Malvinas se trata de una población no originaria del territorio e implantada por los británicos, lo que implica una falacia en el argumento de la libre determinación de los pueblos sostenido por Gran Bretaña. El derecho de autodeterminación o de libre determinación de los pueblos es el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural, y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de equidad. Sin embargo, la población malvinense no es originaria de las Islas Malvinas, sino que herederos de una ocupación. Originalmente fueron piratas enviados por la Corona Británica para usurpar, luego fueron trabajadores balleneros que se fueron asentando en las islas, con el tiempo las islas recibieron población escandinava o provenientes de las islas de Santa Elena y Tristán de Acuña (también ocupadas), quienes en la segunda mitad del Siglo XX fueron beneficiarios de las ventajas que ofrecía Buenos Aires para estudiar, viajar o conseguir una ciudadanía que Gran Bretaña no les iba a otorgar. Posteriormente a la guerra de 1982, se sumó un porcentaje de 5,4% de población chilena sobre el total de la isla. En conclusión, los británicos ocupantes de las Malvinas no pueden decidir sobre el destino de lo que no les pertenece.

 

Isla Diego García

 

La isla Diego García es una larga cadena de arrecifes de coral y atolones ubicada en el Océano Índico, cercana a las Islas Mauricio. La isla alberga una base militar norteamericana, cuyas instalaciones incluyen un aeropuerto, hangares, áreas técnicas, viviendas y otras infraestructuras civiles y un puerto.

En 1966, plena Guerra Fría, el gobierno británico expulsó a sus casi mil ochocientos (1.800) habitantes a los efectos de alquilar sus instalaciones a EE. UU. por cincuenta años con el objeto de instalar allí bases militares dados su gran valor estratégico y geopolítico en el Océano Índico. No sólo desterraron a los habitantes de la isla sino que han utilizados diversas artimañas para ello como regalándole vacaciones pagas e impidiéndoles volver; también en algunos casos se utilizó la fuerza armada, la represión, el exilio forzado y el bloqueo de alimentos.

La población de Diego García se exilió principalmente en Mauricio, quien políticamente reclama la soberanía del territorio. La Corte Internacional de Justicia dictaminó en 2019 que Diego García debe ser descolonizado y entregado por el Reino Unido a Mauricio. El gobierno del Reino Unido ignoró el fallo y afirmó que continuará con la administración.

Respecto al Conflicto Malvinas, volviendo al concepto de la libre determinación de los pueblos, Gran Bretaña ha violado en su totalidad los principios que lo rigen. En este caso directamente acabaron con la población nativa de una isla para proveerle a su socio militar una posición ventajosa geopolítica. Al igual que en Malvinas, la Isla Diego García se convirtió, con el tiempo, en una base militar más de la OTAN. También, a pesar de las resoluciones, la ONU no pudo (o no quiso) hacer nada.

 

Hong Kong

 

Hong Kong fue otro territorio colonizado por los ingleses, pero es quizás el espejo donde a todos nos gustaría ver a las Malvinas. La usurpación británica se dio durante cincuenta años (1842-1898) de “tratados desiguales” impuestos por Reino Unido al debilitado Imperio Qing. El antecedente del conflicto es el contrabando ilegal que le da origen a las Guerras del Opio. Las sustancias provenientes de las amapolas eran comercializadas por la compañía británica de las Indias Orientales y constituían una importante fuente de ingreso para el Imperio Británico. Es por ello que, pese al rechazo y prohibición impuesta por el Imperio Qing, los buques mercantes ingleses continuaron ingresando grandes cantidades de opio a través del comercio ilegal del contrabando, fiel a su estilo.

Cuando es derrotada China en la Segunda Guerra del Opio, una de las condiciones de Reino Unido es la cesión de la isla de Hong Kong. Formalmente, esto se convirtió en un tratado donde finalmente la isla sería arrendada durante 99 años. Los británicos, luego de este tratado acordado en 1898, confiaron que su poderío sería tal cual como fue durante el resto del Siglo XX, pero no contaban con la irrupción de la China soberana que presentó Mao Tse-tung al mundo en 1949. El Partido Comunista Chino y su experiencia en el gobierno creó un gigante asiático, tanto económico como militar, que limitó los intereses británicos de pretender abusar de la isla de Hong Kong.

En 1988, a diez años del fin del arrendamiento de Hong Kong, el gobierno británico solicitó a la República Popular de China seguir con las conversaciones relativas al futuro de la isla, pero Deng Xiaoping manifestó claramente que “el Gobierno Chino no aceptará discutir o renegociar la soberanía de Hong Kong”. Llegada la “devolución” de Hong Kong, China aplica el principio de la libre determinación de los pueblos y le da a la isla un sistema económico y social propio, al contrario de lo que hubieran hecho los aliados occidentales.

 

Con el Conflicto Malvinas se presentan algunas similitudes:

  • La gran mayoría de los habitantes de Hong Kong pertenecían a la etnia china. Antes de 1982 los malvinenses no eran considerados ciudadanos ingleses y se acomodaban a las leyes argentinas. Además, Argentina proveía a los malvinenses transportes aéreos, posibilidad de estudiar en las universidades nacionales y hasta la provisión de combustible la brindaba YPF, entre otras cosas que llegaban a la isla desde Buenos Aires.
  • Según los principios y tratados internacionales vigentes, Argentina y Reino Unido están obligados a negociar y resolver el conflicto mediante medios pacíficos. Como lo hizo China. Reino Unido está obligados a sentarse a negociar con Argentina, pero ante su paupérrima posición militar o política no lo hacen; distinto fue con China con quienes cumplieron el tratado de devolución de Hong Kong, claro que los chinos tenían otro tipo de dignidad con lo cual sentarse a negociar.
  • Pero en línea con esto, soberanía y dignidad, es de público conocimiento que a Juan Domingo Perón, en el año 1974, los ingleses le ofrecen una solución “a lo Hong Kong” de las Islas Malvinas. Esto incluía, la soberanía compartida, el izamiento de ambas banderas en las Islas, la oficialización del castellano como idioma principal y una salida negociada, como ser el arrendamiento por noventa y nueve años como Hong Kong. Nada de esto se pudo lograr luego de la tristísima guerra a la que el gobierno militar argentino llevó a soldados de dieciocho años, mal entrenados, a morir en manos de los ingleses en un contexto frío y hostil.

 

Cartas en mano

 

Más allá de la humillante guerra a la que nos sometieron los militares, durante el gobierno de 1976 a 1983, Argentina tiene algunas ventajas en una posible posición negociadora.

 

  • Mantener o reforzar la insistencia de Argentina en todos los foros internacionales y en las asambleas de la ONU, que permite instalar el Conflicto Malvinas en más de una agenda internacional. Panamá lo logró y hay ejemplos como el de Bolivia y su salida al mar, que no dejan de ser modelos a seguir y replicar.
  • El Conflicto Malvinas sigue siendo exclusivamente posesión de recursos económicos, más allá de la geopolítica. Argentina debería profundizar sus relaciones internacionales en base al derecho que se le otorga por la explotación del Mar Argentino, no el de las Malvinas. Es decir, la nación debe apoyarse en la producción, el transporte propio y el comercio, tanto nacional como internacional, que le ofrece el poder y la posición geopolítica bi-continental y marítima. La ubicación de la República Argentina es propicia y estratégica para el desarrollo de sus intereses marítimos, los cuales debería ejercer para la negociación sobre los territorios del Archipiélago Malvinas. Las millas marítimas argentinas incluyen a las islas en sus espacios de explotación, pero para eso se necesita un Estado capaz de ejercer dicha soberanía. Una vez que Argentina pueda manejar estatalmente las vías comerciales del Mar Argentino y explotar nacionalmente los recursos del mismo, se puede empezar a pensar otra forma de abordar diplomáticamente el Conflicto Malvinas. Sé que esto es lo más difícil, ya que no podemos manejar los recursos del territorio continental (como ser los mineros o los acuíferos), mucho menos podemos manejar los del océano con tantos intereses militares en el medio.
  • Si antes de 1982 había un acercamiento con la población malvinense, en la actualidad se tienen que construir los nuevos vínculos que necesita esta gente. Fue breve el periodo en que los mal llamados kelpers gozaron de la atención de una administración ubicada a más de ocho mil kilómetros. En la actualidad todo lo que pasaba por Buenos Aires antes de 1982, ahora pasa por Chile. Argentina, sin perturbar el orden mundial y el Derecho Internacional, puede ofrecer mejoras en la calidad de vida de los malvinenses y así construir otro tipo de identidad en las islas.
  • Si a Reino Unido y la OTAN les interesa controlar la puerta a la Antártida, no son las Islas Malvinas en quien se tienen que fijar, sino en las Georgias y Sándwich del Sur, que, si bien son parte del conflicto, no son caras a los sentimientos patrióticos al momento de barajar posibilidades de acuerdo en una mesa de negociación.
  • Lamentablemente, la historia de Malvinas en la sociedad argentina está teñida de una total hipocresía. Un 2 de abril como hoy, varios pondrán siluetas de las Malvinas con los colores de la bandera argentina en sus redes sociales, pero al día siguiente olvidarán fácilmente lo que más necesita el país, que es apoyar en serio una estrategia y política de Estado nacional que busque la implementación de una soberanía económica en todos los aspectos. La clase dominante argentina no solamente ha decidido entregar los territorios a los británicos en su momento sin reclamarlos de ninguna manera, sino que hasta el comienzo de la guerra en 1982 se encargó de desmitificar figuras de la historia de las islas como Luis Vernet, el Gaucho Rivero o los valientes del Vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas. Peor fue todavía que la oligarquía dirigente argentina, haya promovido la delirante decisión de la Dictadura Militar de ir a la guerra en un intento de salvar la reputación por sus actos de gobierno y la clase media haya salido a aplaudir tal acción. No obstante, durante ese frenesí chovinista, se negó la ayuda del bloque socialista para poder recuperar las islas militarmente, teniendo tan cercanas las experiencias de Corea del Norte, Vietnam o Cuba. Quizás la historia hubiera sido otra. Una vez derrotados todo volvió a la normalidad y la clase dirigente siguió olvidando las Malvinas, ya sea dejando suicidarse a los veteranos totalmente empobrecidos o reanudando rápidamente las relaciones diplomáticas con los ingleses.

 

Entonces, tratando de cerrar la columna, primero deberíamos ir por eso: eliminar el pensamiento inglés interno antes de recuperar lo que estos nos quitaron.

 

 

FERNANDO BARBARÁN

Columnista en La Columna NOA

Columnista en Radio Novgorod (Radio Dínamo)

[email protected]

3875206852

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