Miércoles 22 de Mayo de 2024

EFEMÉRIDES NECESARIAS

30 de mayo de 2023

CORDOBAZO

Entre el 29 y 30 de mayo de 1969 se desarrolló la mayor manifestación obrero-estudiantil en la historia nacional. El “Cordobazo” es importante no solo por los efectos que produjo en el corto plazo, sino que sirve de garantía para demostrar que una revuelta popular pude herir de gravedad a una dictadura y a cualquier sistema explotador.

La rebelión que se desarrolló en Córdoba a finales de la década del sesenta, como afirmé, fue la lucha organizada de sectores sindicalistas alineados a una postura de liberación y el estudiantado universitario que manifestaba su hartazgo respecto a las libertades personales cercenadas por la Dictadura Militar encabezada por Juan Carlos Onganía.

El “Cordobazo” fue una huelga de trabajadores y trabajadoras originalmente planificada y convocada por Agustín Tosco (Luz y Fuerza), Hipólito Atilio López (UTA) y Elpidio Torres (SMATA), quienes desde principios de mayo observaban nerviosos los crímenes que la represión estatal cometía contra los compañeros y entendieron que no podían quedarse de brazos cruzados como lo hacía la burocracia sindical. Agustín Tosco, uno de los pensadores más importantes del movimiento sindical revolucionario y el máximo dirigente popular de la época, decide convocar a los sectores más combativos de la CGT, pero también a los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba, quienes igualmente sufrían los abusos de la dictadura. El “Gringo” cranea también la modalidad de la huelga: sería por 37 horas, iniciando a las 11:00 am del jueves 29 de mayo cuando los obreros estén en sus horarios de trabajo y terminaría el viernes siguiente a última hora.

El 29 de mayo entonces, comienzan a marchar sobre las calles cordobesas los sindicalistas y los estudiantes, principalmente reclamando las libertades democráticas y repudiando los asesinatos de la dictadura. La policía inmediatamente despliega la represión abatiendo a Máximo Mena, delegado gremial de la empresa IKA-Renault, afiliado al SMATA. Esto provocó la reacción inmediata, no solo de los manifestantes, sino del pueblo en general:

  • Trabajadores y trabajadoras de distintos sectores dejaron sus puestos de trabajo y marcharon al centro de la ciudad en apoyo a los manifestantes.

  • Se sumaron también otras columnas numerosas de estudiantes universitarios.

  • Organizaciones barriales y centros vecinales ofrecieron su apoyo.

  • Finalmente, unos cincuenta mil huelguistas hicieron retroceder a los destacamentos policiales y tomaron el control del centro de la ciudad, algunos barrios y las principales radios y comisarías locales.

 

Desde la tarde del 29 de mayo y por veinticuatro horas, la ciudad de Córdoba estuvo bajo control popular. Los manifestantes se trasladaron a los barrios protegiéndolos con barricadas y, ante la ausencia e imposibilidad de actuar de la policía, se quemaron y atacaron centros simbólicos del poder en Argentina: comisarías, bodegas de armamento, casinos de oficiales, fábricas, locales de grandes tiendas comerciales, centros de reuniones de la élite cordobesa y algunas iglesias.

Se generó una reacción en cadena y en las capitales de todas las provincias argentinas se habían efectuado también manifestaciones y concentraciones.

La reacción no se hizo esperar. El viernes 30 de mayo a las 17:00 horas, el ejército interviene la provincia, declara el Estado de sitio y reprime violentamente a los ciudadanos. Los tanques del ejército, aviones y diversos batallones de gendarmes se despliegan por la ciudad, disparando armas de fuego contra los manifestantes, contra la población y contra los hogares argentinos. Finalmente, durante la noche y luego de una masacre, el ejército retoma el control de la ciudad de Córdoba.

Los efectos directos fueron exitosos. Se obligó a reiniciar las negociaciones salariales con los sindicatos, el gobernador de facto tuvo que renunciar, la gente no tuvo miedo de salir a las calles a protestar y reclamar libertades, desencadenando una serie de manifestaciones que obligaron a Onganía a renunciar y su sucesor tuvo que llamar a elecciones finalmente.

 

La historia argentina vio con sus propios ojos el trabajo en conjunto de tres sectores que viven afectados directamente por las políticas de una economía capitalista y que, en la actualidad, rara vez tienen un programa de lucha vinculado: los sindicatos, los estudiantes y las organizaciones barriales. Estos por lo general combaten el sistema de manera aislada, cada vez centrados exclusivamente en las pequeñas reivindicaciones sectoriales. En aquel momento, el trotskismo (PRT y Nahuel Moreno) tampoco quiso participar del Cordobazo propuesto por los sindicatos revolucionarios, temiendo un regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina, tal cual como sucedió después. Los sectores de poder concentrados quedaron frágiles, pero el regreso al país del peronismo y su plan de fragmentar estos sectores combativos, a los que después del Cordobazo se suman los grupos armados, le otorgaron en la década siguiente el espacio fértil para profundizar su sistema explotador y entreguista e iniciar la experiencia neoliberal en el país en la próxima década. Las libertades reclamadas esos días del Cordobazo, no volvieron nunca más a ser un grito uniforme de los sectores vulnerables de la sociedad y no lo son ahora, por más que los nuevos adalides de la “libertad” ocupen el poder mediático para crear esta falsa retórica.

 

A manera de cierre, en este nuevo aniversario del Cordobazo y en homenaje a los caídos en esos días, comparto unas palabras de Agustín Tosco, el líder indiscutido del sindicalismo revolucionario, referente del movimiento obrero nacional y símbolo de la historia de resistencia argentina: "...Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios. Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas. El saldo de la batalla de Córdoba es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás...".

 

Luego del 30 de mayo de 1969, Agustín Tosco es encarcelado en la prisión de Rawson, haciéndose responsable de los acontecimientos en la ciudad de Córdoba.

 

FERNANDO BARBARÁN

Columnista en Radio Novgorod

[email protected]

3875206852

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