Domingo 14 de Abril de 2024

EFEMÉRIDES NECESARIAS

9 de julio de 2023

DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS DEL RÍO DE LA PLATA

El 9 de julio de 1916 se firmó el Acta de Independencia luego de más de tres meses de sesiones del Congreso de Tucumán. Se rompieron las cadenas del yugo español, pero se forjaron otras.

 

El Congreso de Tucumán

 

Luego de la Primera Junta de Gobierno de 1810 y diversos intentos de consolidar un poder ejecutivo en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, los patriotas deciden crear el Directorio Supremo, de carácter unipersonal, para poder evitar las diferencias internas entre los gobernantes que desde los morenistas versus los saavedristas, se dividían entre radicales revolucionarios con ambiciones de reformas históricas contra los conservadores que proponían un cambio de administración, pero no una independencia soberana.

El Director Supremo Carlos María de Alvear, sufre un derrocamiento por parte del ala más revolucionaria por sus ideas centralistas. Los radicales exigían un Congreso General Constituyente que funcionase como poder legislativo. Se creó así el Congreso de Tucumán, encargado de realizar tareas de justicia, legislativas, pero principalmente establecer el nuevo sistema de gobierno y crear una constitución. Este Congreso se estableció en el Estatuto de 1815 y comenzó a sesionar en marzo de 1816 en la ciudad de San Miguel de Tucumán, centro del país en aquel entonces. Esta efímera entidad gubernamental posteriormente se trasladó a Buenos Aires y terminó su vida en el año 1820. Además del Reglamento Provisorio Para la Dirección y Administración del Estado y la Constitución de las Provincias Unidas de Sudamérica, el documento más trascendental que logró establecer el Congreso de Tucumán fue el Acta de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata del 9 de julio de 1916, en el marco de la Emancipación Latinoamericana.

Entre las derrotas del Ejército del Norte en Huaqui, Vilcapugio y Ayohúma, el riesgo de ser invadidos nuevamente por los realistas, el regreso de Fernando VII al trono de España, las peleas internas con las provincias del litoral y el deseo de cumplir el sueño, varios sectores influyentes de la época presionaron al Congreso de Tucumán para que tratasen de inmediato la Independencia. San Martín, recientemente había asumido como Intendente del Cuyo, Güemes hacía su parte en Salta y Belgrano que aprovechaba para incitar la interna del Directorio a volcarse por una independencia definitiva; todos presionaron para que se vote y apruebe el Acta.

Así, una de las primeras decisiones que toma el Congreso de Tucumán, fue seleccionar como Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón, un hombre cercano a San Martín, propuesto por los mismos cuyanos y apoyados por los salteños de Güemes, los porteños y los altoperuanos.

Durante los meses de discusiones, se trataron además temas importantes como ser el funcionamiento interno del Directorio y el Congreso, decisiones de política nacional e internacional, Asamblea Constituyente, educación y economía. Los debates sobre los frentes de guerra abiertos contra los realistas y los portugueses en la Banda Oriental, demandaron mucho tiempo. Tenían que escribir un país desde cero y los intereses eran variopintos.

La discusión más curiosa, pero quizás la que mejor retrata el modelo de país que se imaginaban los independentistas, es la idea de Belgrano de formar una monarquía incaica. El 6 de julio, basándose en la desconfianza que generaban las emancipaciones latinoamericanas en Europa por su carácter subversivo y sus similitudes con la Revolución Francesa, llevó a Belgrano a proponer el establecimiento de una monarquía, pero constitucional y con un descendiente de los incas como rey. Si bien la idea fue rápidamente descartada por diversas razones administrativas, se muestra cómo estos tipos pensaban en un país con todos y todas adentro, sin exclusiones.

Con la Independencia conseguida, como uno de sus mayores logros, el Congreso de Tucumán deja de funcionar el 11 de febrero de 1820.

El principal reconocimiento de la Independencia Argentina se realizó en Chile, en 1819, una vez liberado. El primer Estado europeo en reconocer la independencia fue Portugal, en 1821. España recién reconoció la soberanía argentina cuarenta y siete años después, en 1863.

 

Geo-política de la época

 

Otro punto para entender el contexto del país y sus relaciones primitivas de fuerzas, es la geo-política que influenciaba el proceso independentista en las Provincias Unidas del Río de la Plata y alrededores.

De principio, como dije previamente, el centro del país era la ciudad de San Miguel de Tucumán, ya que el sur más distante era el mismísimo Buenos Aires, mientras que la ciudad más al norte, dentro de sus límites entendidos de la época, era Chuquisaca, la actual ciudad de Sucre, en Bolivia. Originalmente, las ciudades del actual Uruguay, más todas las provincias del Litoral Argentina, eran los márgenes orientales de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero no participan del Congreso de Tucumán y de la declaración de la Independencia por estar defendiendo los territorios en ese momento de las invasiones portuguesas provenientes de Brasil; estas provincias se habían reunido previamente al 9 de julio de 1816 en el Congreso de Oriente, en la ciudad de Concepción del Uruguay, a declarar la Unión de los Pueblos Libres, la cual, según Artigas, ya había declarado su independencia de España. Santa Fe, por su parte, había declarado su autonomía de Buenos Aires y hasta contaban con bandera propia. Un poco al noreste, se le realizó la invitación a Paraguay, pero desde Asunción contestaron que ellos ya eran independientes y que no tenían interés en reunirse con el congreso de otra nación que todavía no había logrado liberarse; entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Paraguay, estaba el territorio del Gran Chaco, donde no había un gobierno ni realista ni criollo. Al oeste (Capitanía General de Chile) y al norte, estaba el Virreinato del Alto Perú, el cual todavía concentraba muchas fuerzas realistas para la época y se encontraban en avanzada hacia Argentina para recuperar los territorios independizados.

De esta manera, los treinta y tres diputados del Congreso de Tucumán (veintinueve presentes el 9 de julio de 1816), representaban a las ciudades de: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Salta, San Juan, Santiago del Estero, Tucumán, Mizque (Cochabamba), Charcas (Chuquisaca) y Chichas (Tarija).

Esta es la importancia histórica posterior que se le otorga a la guerra de guerrillas (https://radionovgorod.com.ar/nota/38/gemes-y-la-guerrilla) desplegada por Martín Miguel de Güemes y Juana Azurduy defendiendo lo que se entendía como el territorio norte de Argentina, mientras San Martín cruzaba los Andes, liberaba Chile y se encontraba con Bolívar en Lima para hacer lo mismo en Perú.

 

Independientes de cualquier dominación extranjera

 

Unos diez días después de aprobada la independencia, específicamente el 19 de julio de 1816, los congresales de Tucumán vuelven a jurar sobre el Acta de Independencia. Fue debido a que en una sesión secreta, el diputado por Buenos Aires, Pedro Medrano, propuso agregar una modificación. Donde en la original decía “…independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”, se le agregó “y de toda dominación extranjera”.

Lamentablemente, más de doscientos años después, esta fecha nos vuelve a encontrar cuestionándonos el concepto de la palabra “independiente”.

Luego de los procesos emancipatorios en Latinoamérica, los esfuerzos militares de Simón Bolívar, José de San Martín, Antonio Sucre, entre otros, los sueños de crear una Patria Grande y de conformar estados republicanos y modernos, los grupos revolucionarios quedaron exhaustos. Las oligarquías locales, conservadoras de ideas y pro monárquicas de acción, se convirtieron en los próximos gobernantes de las repúblicas que se habían independizado. En varios casos han vencido en guerras civiles para consolidarse con el poder interno. También han encarado campañas de conquista de territorios en base a genocidios indígenas, para luego repartírselas entre pocas familias. Los sueños jacobinos de principios del Siglo XIX en Latinoamérica no se pudieron sostener y llegaron desgastados al momento de configurar los nuevos Estados, decisiones que quedaron a cargo de las clases dirigentes locales.

En paralelo a esto, las influencias británicas sobre los nuevos gobiernos fueron en aumento; solo por mencionar el caso de Argentina, los empréstitos que se les otorgaron a comerciantes ingleses, les proporcionaron cierto poder económico y político, que intervinieron en decisiones de gobierno de las décadas posteriores. Así mismo, en los Estados Unidos de América se fortalecía un legado de George Washington a través de la Doctrina Monroe; esto es, en pocas palabras, la política internacional aplicada por los norteamericanos desde el Siglo XIX hasta la fecha sobre Centroamérica, el Caribe y Sudamérica: intervenir los mercados, intervenir los gobiernos, intervenir territorios e intervenir recursos naturales.

En la actualidad, la República Argentina tiene una deuda con el Fondo Monetario Internacional dependiente de los Estados Unidos de América, de US$ 275.000 millones (2019). Esto genera una dependencia total en las decisiones económicas del país. (https://lacolumnanoa.com/efemerides-necesarias-breve-historia-de-argentina-y-el-fmi/).

La clase dirigente Argentina fue siempre funcional a la dominación extranjera. Fueron las oligarquías vernáculas que defendieron a la Corona Española o la que traicionaron a los libertadores (San Martín, Güemes, etc.), fueron la Generación del 80 que configuró el Estado nacional y el modelo económico, también los que entregaron el país a las empresas británicas a base de prebendas, luego los representaron los militares y los sucesivos golpes de Estado financiados por Estados Unidos y hasta nuestros días son los que se dieron la fiesta de champagne y Ferraris con el neoliberalismo de los 90 y la fuga de reservas del Banco Central con el macrismo.

Por eso es que la palabra “Independencia” a veces la oímos o pronunciamos con recelo y sentimos que el proceso no está todavía cerrado.

 

FERNANDO BARBARÁN

Columnista en Radio Novgorod – Radio Dínamo

[email protected]

3875206852

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